Siempre me ha gustado el poker y creo que ahora se porqué. El poker de casino, en realidad, donde todos juegan de forma individual contra "la casa". El de torneos (todos contra todos, donde lo principal es la capacidad de hacer bluff v/s la capacidad de leer a tu oponente v/s las estadísticas de la suma de tus cartas con las cartas comunes) me da un poco de lata porque es DEMASIADO LENTO y yo, siendo una persona un poco impulsiva, me aburro.
Me gusta el poker y no solo por mi perro (un bulldog francés terrible' de tierno) que también se llama "Poker" (aunque yo le digo mordelón porque tiene la MEDIA boca, onda Steve Tyler), sino porque últimamente me he dado cuenta que se parece mucho al escenario mental al que nos enfrentamos día a día. Shuper volao, pero en verdad no tanto. En cada partida de poker uno empieza con 5 cartas cualquiera: ese es tu juego "inicial". Solo uno lo conoce bien, y se enfrenta contra cartas son las mismas a las que se enfrenta el resto. Yo veo esto como las herramientas entregadas por nuestro genotipo (la inteligencia, nuestra altura, nuestro aspecto, y posibles dones o discapacidades que tengamos). Ahora, uno no tiene porqué quedarse solo con eso. Uno puede "jugar". Cambiar 1, 2, 3 o hasta 4 cartas. No se pueden cambiar todas, así como no podemos hacernos un reset y nacer de nuevo, pero tenemos un espacio amplio para maniobrar. Eso sería una analogía a nuestra capacidad de aprender y mejorar. Estudiar, hacer ejercicio, aprender a tocar un instrumento. No nacemos sabiendo hacer estas cosas, pero podemos adquirir estas aptitudes si le dedicamos el esfuerzo suficiente. Incluso, en el transcurso del trabajo podemos ir en contra e incluso cambiar nuestro genoma (fenónemo llamado epigenética, o como el entorno cambia la expreción de nuestros genes, para bien o para mal claro está). El problema en el poker es que no importa que tan bueno sea nuestro juego, siempre hay que considerar que tan bueno es el juego de la casa. A veces no tiene nada y ganamos sin mucho esfuerzo, otras veces abre con un full house y nuestra trío (que pensábamos que era imbatible) se va a las pailas. Así es la cosa en la vida po' cabros. No importa que tan bueno seas, nunca sabes cuando vas a quedar parado. Estar preparado ayuda, pero a veces incluso en nuestro mejor momento la vida nos gana.
La magia del asunto es que, al igual que con el poker (el juego, no mi perro), todo está determinado por el azar. Me da risa la gente que dice "el azar no existe, uno es dueño de su destino". Mientras dicen eso seguro se ven a si mismos en la punta de una montaña con una capa que ondula con el viento, o quizás con un abrigo y lentes negros en un mundo que en verdad no existe y es solo una sopa gigante de letras verdes que caen sin sentido. Todos sobrestimamos nuestros logros y subestimamos el poder del azar. Pocas veces nos detenemos a pensar en las millones de cosas que podrían haber pasado y nos hubieran llevado al fallo rotundo. Compadre, usted está aquí diciendo estas tonteras debido (en un 99%) al azar. No sea ingrato y de gracias (si es que el azar le jugó una buena mano).
El azar es un fenómeno cautivador porque está presente en todas las cosas que hacemos. No es suerte, la suerte ipso facto no existe, el azar no tiene preferencias, puede actuar a favor o en contra nuestro en cualquier momento. Es cierto que uno tiene la capacidad de elegir y tomar decisiones que son más o menos racionales.
Este post no puede terminar sin la foto de mi perro poker, un gran sabio del azar.
(Si no le gusta mi perro váyase y no vuelva jamás)
P.D.: Pido las disculpas pertinentes por los últimos posts llenos de huevadas cosas tristes. Ni tanto en verdad porque seguro sin ese impulso no habría escrito ni una huevada publicación.

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