"Chance favors the prepared mind"
– Louis Pasteur

sábado, 12 de octubre de 2013

Algo sobre sesgos

La evaluación sobre la probabilidad de un hecho incierto en general esta regida por nuestra percepción de validez (que usualmente es bien limitada). Esto lleva irremediablemente a cometer errores sistemáticos, o sesgos.

Como bien dijo Amos Tversky y Daniel Kahneman en su manuscrito titulado "Judgment under Uncertainty: Heuristics and Biases" (1974), un ejemplo de esto es nuestra capacidad para discernir distancias. Nuestra evaluación sobre la distancia de un objeto depende en parte de su claridad. Mientras más cerca se encuentra un objeto, se ve más claro (a excepción de cuando ponemos un objeto muy cerca de nuestros ojos, ahí siempre se verá borroso debido a una limitación en la capacidad de ajuste del cristalino), a medida que se aleja, sus contornos se verán más borrosos. Esta regla tiene validez, pero limitada. Esta limitación llevará a que usualmente sobrestimemos la distancia de un objeto cuando la visibilidad es mala o subestimemos la misma en condiciones de visibilidad perfecta. Este es un error sistemático, debido a que tenderá a aparecer de forma constante bajo ciertas circunstancias predecibles.

Pienso de los sesgos como el cáncer de la mente. La única forma de prevenirlos es conocer su existencia y sus manifestaciones, y estar pendientes de su aparición. De lo contrario cuando nos demos cuenta de su presencia, ya será muy tarde.

En el campo de la medicina (y en la economía) los sesgos juegan un papel fundamental en el día a día, debido a que estos dos campos comparten la necesidad de tomar múltiples decisiones que usualmente llevan de la mano consecuencias importantes o incluso, en el caso de la medicina, de "vida o muerte".  Estas decisiones deberían estar basadas en la probabilidad, pero en realidad nuestros cerebros son muy poco estadísticos. Esto es válido incluso en personas que se dedican a la estadística total o parcialmente (ha sido estudiado). Esto es porque nuestra forma de pensar (la mía y la suya) está regida por un sistema laxo que es perfecto para sustituir preguntas, confundir coherencia con validez y que además tiene una noción nula del concepto de representatividad. Sin mencionar que tampoco está muy consciente del poder del azar en el juego de poker que es nuestra vida (tirarse un link a uno mismo es súper auto-referente, pero so f*ing what, sue me).

En realidad creo que nunca está demás conocer algunas de las razones de porqué nos equivocamos. La información es poder. CRÉALO.

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